martes, 6 de marzo de 2018

Cómo manejar el malhumor adolescente

Preescolar, Primaria y Secundaria

―No me hables.
―Pero sólo quiero ayudar.
―Ya te dije que no quiero hablar contigo
―Si tienes algún problema cuéntamelo. Te puedo aconsejar.
―Sal de mi cuarto. No quiero hablar con nadie. ¡Lárgate!

La puerta se cerró con un horrible estruendo y las ventanas de la casa vibraron. La madre se quedó afuera, contemplando un poster de la banda preferida de su hija. No lograba descubrir qué había hecho mal ni cuál era la raíz del enojo de su adolescente… ¿Dónde había quedado su dulce hija?

Esto no es parte de un libro de ficción, sino un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando una madre con buenas intenciones trata de hablar con su malhumorada hija adolescente. Para dar sentido a esta situación, hay que entender que en esta etapa de la vida muchos cambios comienzan a suceder en la mente y en el cuerpo, que los padres dejan de ser el centro de atención de los hijos y que los amigos se convierten en las personas más importantes. También se le comienza a dar excesiva importancia a la apariencia física, a lo que los demás pensarán y al deseo de encajar, de ser “normal”, de no ser el weirdo del salón de clases. 

A continuación encontrarás una breve lista de tips que te ayudarán a lidiar con el malhumor de tu adolescente.

1. Aléjate. Esto puede ser difícil si lo padres desean ayudar a sus hijos. Es entendible que quieran ayudarlos. Sin embargo, dar un poco de espacio a los hijos les ayuda a entender que sus padres confían en su capacidad de tomar decisiones y de resolver problemas. 

2. Asegúrate de estar cerca cuando te necesiten. Alejarse no significa ausentarse. Con frecuencia ocurre que los hijos necesitan que saber que alguien está cerca para quererlos y escucharlos. Quizá quieran compartir sus problemas, pero tener padres que nunca están, no va a animarlos a compartir lo que ocurre en sus vidas. 

3. No muestres tu frustración. Las cosas únicamente empeorarán si los padres se ponen a pelear con los hijos. La clave es mantener la calma. Los padres no son adolescentes, son adultos, y, por lo tanto, deben comportarse como tal. 

4. Ayúdalos a aceptar los cambios. Con frecuencia, la actitud de los hijos en esta etapa está relacionada con una cuestión interna, con cambios. Ponles límites de horario, pero explica a qué se deben esos cambios en la dinámica familiar. 

Brinda la mejor educación Preescolar, Primaria y Secundaria en el Colegio Británico.

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